Me he dado cuenta que estoy rodeado de muy poca gente a pesar de vivir en un lugar tan habitado; perdí la brújula en el momento justo en que subía la marea, el oleaje me lleva a otros lugares antes visitados pero nunca conocidos. Sin darme cuenta la cabeza se me ha puesto blanca y las cicatrices del tiempo me recuerdan lo importante de haber vivido.
Y tú que llegas sin avisar, invadiendo mi privacidad, el lado más íntimo de mi soledad, mientras tus huellas se marcan en la arena... siempre tendremos algo que ocultar.
No se quien te espera esta noche y si la espera valga la pena, solo se que corremos el peligro de tener mucho miedo y aunque nos encontremos a kilómetros del lugar en el que deberíamos estar, se que todo será mejor en el futuro y que lo demás será siempre lo de menos cuando dejemos de lado aquello que nos hace alejarnos.
1 comentarios:
Ciertamente, el mundo da muchas vueltas, nos distancia, nos acerca, nos rodea de gente que a vaces ni percibimos que está. El tiempo pasa y al final es como dices, sólo nos quedan los recuerdos y la importancia de haber vivido.
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