Era una noche de abril que se convertía en mayo, cuando la curiosidad se acercó a mi puerta y me dijo; ¡Hola, qué tal!. Dos mundos paralelos con fronteras tan distantes, un universo completo que sirvió de cómplice, solo dos palabras, una sonrisa y tu mirada.
¿Cómo llegaste hasta aquí? Eso preguntaste, mientras nuestros labios se acercaban entre humo y alcohol tus palabras se confundían con las mías, yo buscando diversión, tu buscando alegría, todo pasó en un parpadeo, un susurro, una idea loca de aquellos que tejen sueños y le temen a la formalidad.
Tanto hablar, tanto decir para no hacer, promesas personales que se rompen cuando las cartas del juego no las eliges y pasas de ser un barco sin rumbo a una marioneta que lucha contra las sogas que te guían, queriendo romper el miedo a tener miedo, una sorpresa que alborota y traiciona tus sentidos.
2 comentarios:
Muy apero, como siempre! Sigue así Faña. :)
"romper el miedo a tener miedo"
Nice!
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